Los sonetos de Shakespeare

Se afirma que William Shakespeare escribió 36 o 37 obras de teatro. También que escribió cuatro libros de poesía: Venus y Adonis, La violación de Lucrecia, Elegía fúnebre y Sonetos.

Sonetos

Estos últimos escritos a lo largo de varios años (1592-1597), los Sonetos de Shakespeare suman un total de 154. Los primeros 126 están dedicados a un varón, y los restantes 28 a una dama morena (“dark lady”). La primera edición salió a la luz en 1609, pero se tienen noticias de su existencia desde 1598.

Están redactados con influencia del renacimiento italiano, y en concreto de Petrarca (s. XIV) y su Cancionero, conjunto de sonetos dedicados a su amada Laura. Pero, como sucede tantas veces en la obra de Shakespeare, inauguran un nuevo tipo de poesía lírica moderna.

De hecho mientras el soneto clásico consta de dos cuartetos y dos tercetos, el soneto isabelino, el soneto de Shakespeare, presenta tres cuartetos y dos versos llamados pareados.

Veamos

SONETO I

Al dejar sucesión los seres bellos,

Perpetúan la flor de su hermosura;

Pues los hijos serán la imagen de ellos,

Que viviente hallará la edad futura.

Mas tú a tus propios ojos entregados,

Nutres tu llama con tu propia esencia;

Y el hambre en la abundancia has engendrado,

Contra ti procediendo sin clemencia.

Tú que del mundo eres primor y orgullo,

Que el dulce heraldo eres de abril hermoso,

Tu belleza encerrando en tu capullo,

Lo derrocha a fuer de avaricioso;

Pues del mundo no quieres apiadarte,

Y ayudas a la tumba a devorarte. [1]

Los poemas llevan una dedicatoria a un tal mister. W.H., “The only begetter of these ensuying sonnets”. (El único engendrador de estos sonetos). El término es también ambiguo, porque begetter significa tanto ´inspirador´ como ´engendrador´.

Ninguno de los sonetos va titulado ni lleva fecha. Por tradición, se han distinguido cuatro apartados o grupos, según el tema y contenido de los sonetos: del 1 al 17 están dedicados a un joven bello al que se insta para que se case y tenga hijos. Es la perduración del amor en otro ser amado. Del 18 al 126 en los que se incluyen diferentes temas y situaciones. Están dirigidos también a un joven.

Del 127 al 152 son los famosos sonetos dedicados a la “dark lady”, que no sabemos si de verdad era una mujer negra o si el adjetivo está utilizado de forma metafórica. Hay también un poeta rival al que menciona varias veces.

Sonetos

La presentación de la dama negra: Se ha identificado presuntamente a Mary Fitton, una mujer de la corte y prostituta como el referente para este personaje. Esta  Mary Fitton histórica no era negra, era una dama blanca de pelo oscuro, que llegó a tener un hijo ilegítimo. En estos poemas la dama negra tiene cabellos oscuros que parecen alambres; no camina con delicadeza sino con voluptuosidad, ella hoya y sacude el camino, lo conmociona porque despierta el deseo.

SONETO CXLVII

El amor mío es una fiebre ardiente

De aquello que la causa, deseoso,

Y a su insano apetito obediente,

Se nutre del manjar más pernicioso.

La razón su asistencia me ha negado

Porque yo sus preceptos no seguía;

Y me encuentro sin ella exasperado,

Cuando aún con su auxilio curaría.

De esta suerte prosigue mi tormento,

Agravando de mi alma la dolencia;

Y delira mi pobre pensamiento,

Mostrando en sus palabras la demencia.

Pues he jurado que eres  blanca y pura,

Tu que como el infierno eres obscura.

Los sonetos versan sobre el amor, desde los aspectos más concretos del amor físico hasta el amor eterno, el amor en sentido metafísico, que no es sino la lucha contra el tiempo y la muerte. Seguramente la fecha de su composición es entre 1592-1598, durante la elizabethan sonnet vogue (¨moda isabelina del soneto¨).

Aunque hablen del amor y la muerte, los sonetos constituyen, en realidad, un conjunto bastante críptico y una combinación de ingenio lingüístico y sentimientos y pasiones profundas. Sin duda, hay una gran carga psicológica, emocional y biográfica. Si un autor habla tanto y tan intensamente del amor y de la pasión homosexual y heterosexual es porque le preocupa. No se puede, pues, considerar que los sonetos sean meros ejercicios literarios. El soneto italiano había sido introducido en Inglaterra por Thomas Wyatt. El conde de Surrey cambió la estructura petrarquista de dos cuartetos y dos tercetos por el llamado soneto isabelino: tres cuartetos y un pareado final.

Dibujo de sir Thomas Wyatt, porHans Holbein el Joven

SONETO XX

De mujer es tu rostro, y lo ha pintado

Con primor magistral Naturaleza,

Corazón de mujer también te ha dado,

Aunque exento de dolo y ligereza.

Unos ojos brillantes cual los de ella,

Sin sus falsos arrullos, y un color

Que trastorna y cautiva a las más bella,

Y al hombre convirtió en tu admirador.

Debías ser mujer; pero demente

Natura por tu rostro al modelarte,

Trocó tu sexo caprichosamente,

Vedándome el deseo de gozarte.

Sé pues dulce placer de las mujeres,

Mientras mi amigo predilecto eres.

 

La larga tradición renacentista del soneto le sirvió a Shakespeare de apoyo histórico y de modelo formal, pero es en la creación lingüística y en la subversión del tema amoroso donde radica su interés perdurable. El léxico no es complicado. Es la visión  de Shakespeare  sobre pasión, el amor sin maquillajes, todo ello convierte a este libro en un breviario o en un devocionario de amor para todos los individuos, épocas o circunstancias. El grado de complicidad y de respuesta que se espera por parte del lector es absoluto.

Las referencias externas al poema y la multiplicidad de ecos o voces simultáneas, paralelas u opuestas, le dotan de una estructura arquitectónica en la que la polifonía del conjunto coexiste con el protagonismo de los solos. Su modernidad y su universalidad tienen sus raíces profundas en la Edad Media y en el individuo concreto. Shakespeare es el máximo cantor de la libertad radical del yo.

Sonetos

[1] Texto en inglés con la traducción  de  Angelina Damians, Barcelona 1944, Montaner y Simón S.A.