La peste bubónica

En la capital inglesa, Shakespeare entra a trabajar como actor en una compañía teatral. En 1592, se declara una terrible epidemia de peste en Londres y se cierran los teatros. Durante dos años, entonces,  vive con dificultades,  como todos, pero escribe, entre otras, La comedia de las equivocaciones y Trabajos de amor perdidos, asimismo regresa al campo, esporádicamente, con su esposa e hijos y demás familia, aunque esto no significa que no hubiese tenido relación con ellos en cinco años.

Las tragedias de Shakespeare tienen en común el profundo sentimiento de soledad que rodea a los personajes y la muerte del héroe al final de la obra; es el individuo frente a la sociedad. Su primera tragedia Tito Andrónico (1593-1594) coincide con la peste bubónica que azotó a Inglaterra. Por este motivo las representaciones teatrales fueron prohibidas en Londres desde 1592 hasta 1594. Se ha calculado que de cada seis personas en el país una murió.

La Gran Peste

La Gran Peste (1665-1666) fue una epidemia que mató entre 70 000 y 100 000 personas en Inglaterra, y más de una quinta parte de la población de Londres. Históricamente, se ha identificado a la enfermedad como la peste bubónica, una infección causada por la bacteria Yersinia pestis, transmitida a través de las pulgas de las ratas. La epidemia de 1665-1666 fue similar a la anterior “Peste negra”, un virulento brote de la enfermedad en Europa entre 1347 y 1353, pero ocurrió en una escala mucho más pequeña, y fue recordada como la “Gran Plaga” debido a que fue uno de los últimos grandes brotes de peste europeos.

Por esa época Londres era una ciudad sobrepoblada, llena de ratas, sexualmente promiscua y maloliente. Las aguas servidas, así como todos los desperdicios de la ciudad eran vertidos directamente al río Támesis.  Las ratas circulaban libremente provocando a menudo grandes epidemias de peste bubónica especialmente en verano, época en que la corte se retiraba prudentemente al campo.

Las otras enfermedades endémicas o epidémicas eran la viruela, que afectó a la reina a la edad de 29 años, y la obligó a usar un maquillaje hecho de carbonato de plomo y huevo, que entre otras cosas le hizo perder el cabello; la sífilis, cuyo tratamiento era peor que la intoxicación por plomo de la reina y consistía en la inhalación de vapores de mercurio; el tifus exantemático y la malaria.

En 1564 (año del nacimiento de Shakespeare) Inglaterra se vio azotada por un brote de peste bubónica, cuyas recurrentes epidemias habían diezmado la población del país hasta dejarla en apenas cinco millones. Fue un verdadero milagro que Shakespeare pudiera  sobrevivir. William era el tercero de ocho hijos de Mary Arden y John Shakespeare. Mary era hija  de una acomodada familia de ricos granjeros, y John, de orígenes más inciertos, se dedicó a la fabricación guantes al curtido. Ocupó varioa cargos municipales, como el de catador de cerveza de la comuna, y en al gún momento de su visa fue acusado de usura. Do los otros ocho hermanos, hubo cuatro mujeres, de las cuales Joan, llegó a la edad madura. De los cuatro varones solo sabemos que William fue el único que se caso.

En 1603 la peste descendió considerablemente en mortalidad y a fines de ese mismo año las autoridades optaron por normalizar la vida en el país. La peste negra asoló el continente europeo en el siglo XVI y hasta después de la Gran Plaga de Londres en 1665 Inglaterra no se vio privada de tan tremendo mal. Londres, por tener un puerto de tráfico internacional, sería un lugar propicio para la llegada de tan terrible enfermedad.

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La reina Isabel I Tudor

En este ambiente, no es de extrañar que Shakespeare utilice como parte del argumento de sus obras estas enfermedades,  que incluso le afectaban directamente debido a que durante las epidemias de peste, los teatros eran cerrados, causando grandes pérdidas a las compañías.

Sus principales tragedias Hamlet (1601), Otelo (1604), el rey Lear y Macbeth (1605) fueron escritas dentro del horror de estos años y la experiencia vividas.

En El rey Lear, éste atribuye a una de sus malvadas hijas, Gonerila, toda suerte de males con estas palabras:

“Úlceras incurables de maldición  paterna taladren tus sentidos. Eres un tumor, una úlcera pestífera, un hinchado carbunclo en mi sangre  corrompida”.

En La tragedia de Romeo y Julieta la epidemia de peste juega un papel fundamental, ya que debido a la cuarentena en Verona, que se imponía cada vez que había un brote de peste,  la carta de Fray Lorenzo nunca llega a Romeo:

Fray Juan:  “Yendo en busca de un hermano de nuestra orden que se hallaba en esta ciudad visitando los enfermos para que me acompañara, y al dar con él los celadores de la ciudad, por sospechas de que ambos habíamos estado en una casa donde reinaba la peste, sellaron las puertas y no nos dejaron salir”.

Fray Lorenzo:  “¿Quién llevó entonces mi carta a Romeo?”

Fray Juan: “No la pude mandar ni pude hallar mensajero alguno para traerla, tal temor tenían todos a contagiarse”.

Fray Lorenzo: “¡Suerte fatal!”. Ya era demasiado tarde, y la peste (Yersinia pestis) había sellado para siempre la suerte de los amantes de Verona.

Un año antes de que Marlowe muriera en la reyerta de Deptford en 1593, se decretó el cierre temporal de los teatros por uno de los periódicos brotes de peste. Shakespeare ya empezaba a saborear sus primeros triunfos, aprovechó el paréntesis para dedicarse a la lírica y empezó a escibir los Sonetos que no terminaría hasta 1603. Además de los Sonetos comenzó la redacción de sus poemas Venus y Adonis y La violación de Lucrecia.

De la obra Vida y muerte del rey Juan escrita antes de 1598

Gloucester: A ti que no tienes honradez ni gracia alguna ¿en que te he hecho mal o cuándo te he ofendido? ¿O a ti? ¿O a ti? ¿O alguno de tu bando? ¡Mala peste caiga sobre todos ustedes!

De Enrique IV, 1ª parte, escrita hacia 1597

Falstaff: ¡Que me cuelguen si el tunante no me ha dado algún filtro que me obliga a amarlo. Seguro ha sido eso. ¡Poins! ¡Hal! Que la peste se los lleve… Que me muera de hambre si vuelvo a robar.

De la obra Vida y muerte del rey Juan

Muerte, muerte,

oh, amada amable muerte, sana putrefacción,

peste odorífera, sal de tu eterna noche,

odio y terror de la prosperidad,

y besaré tus huesos detestables

y pondré las órbitas de mis ojos,

en las bóvedas bajo tus párpados…

Ven, hazme una mueca y creeré que sonríes

y te besaré como tu esposa.

De Enrique VIII (obra escrita en colaboración con John Fletcher) publicada en 1623.

Lors Chambelan:  “Allí podrán cum privilegium decir “oui” hasta gastar la retaguardia de su lujuria, y causar gracia.

Sands:  “Era hora de aplicar la cura, pues la peste empezaba a extenderse”.

De El rey Lear escrita hacia 1605

Kent a Osvaldo   “Caiga la peste sobre tu semblante epiléptico”.

El Decamerón (diez días)  es un libro que contiene cien cuentos, algunos de ellos novelas cortas, escritos por Giovanni Boccaccio entre 1351 y 1353, donde se desarrollan tres temas principales: el amor, la inteligencia humana y la fortuna.

Para engarzar las cien historias, Boccaccio estableció un marco de referencia narrativo. La obra comienza con una descripción de la peste bubónica (la epidemia de peste negra que golpeó a Florencia en 1348), lo que da motivo a que un grupo de diez jóvenes, siete mujeres y tres hombres que huyen de la plaga, se refugien en una villa en las afueras de Florencia.

Después de la peste, corrieron malos tiempos para las compañías teatrales, se hundieron bastantes arruinadas siendo la de la Reina fue una de ellas, y entre las que no desaparecieron, estaba la del Chambelán, así llamada por patrocinarla lord Hunsdon, camarlengo mayor de la corte y el encargado de los asuntos teatrales; huelga decir que Shakespeare ingresó en esta compañía.

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¿Qué es la Peste Bubónica?

La enterobacteria Yersinia pestis es un bacilo Gram negativo anaerobio facultativo y patógeno primario, del género Yersinia, que produce en el ser humano la peste pulmonar, la peste bubónica y también la peste septicémica, aunque la última es muy poco común.

El nombre del género Yersinia viene dado por su descubridor, en 1894, Alexandre Yersin, bacteriólogo franco-suizo del Instituto Pasteur. Originalmente, este microorganismo fue denominado Pasteurella pestis, pero en el año 1967 fue renombrado como Yersinia pestis en honor a su descubridor.

La peste,  científicamente conocida como Yersinia pestis es un agente infeccioso que ha sido directamente responsable de más muertes humanas que cualquier otra enfermedad infecciosa, salvo la malaria. Ha originado diversas pandemias a lo largo de la historia, entre las que cabe destacar: la plaga de Justiniano (541-542 d. C.), que asoló Asia, el norte de África, Arabia y parte de Europa; la peste negra (1347-1351 d. C.), que acabó con la vida de un tercio de la población de Europa; y la Tercera Pandemia (1855-1918), que comenzó en China e India y terminó por extenderse por el resto de Asia, África y América.

La peste es una enfermedad natural de los roedores, la pulga de las ratas contagiaba a hombres y mujeres.  Las ratas son infectadas a través de un vector, que en este caso es la pulga de rata (Xenopsylla cheopis). La pulga chupa la sangre de un animal infectado e ingiere a la vez células de Yersinia  pestis, las cuales se multiplican en el intestino de la pulga y serán transmitidas a otra rata en la siguiente picadura de la pulga.

La enfermedad se irá extendiendo de forma que la mortalidad entre las ratas se hace tan elevada que la pulga busca nuevos hospedadores, entre los que se encuentra el hombre.

Peste bubónica es el tipo de infección más común. Una vez que las células bacterianas han sido introducidas mediante la picadura de una pulga dentro de un ser humano, éstas se desplazan por el torrente sanguíneo hasta los nódulos linfáticos donde generan pequeñas hinchazones denominadas bubones, que están llenos de partículas bacterianas. La cápsula viscosa que rodea a las células de Y. pestis evita que estas sean fagocitadas por los macrófagos.

En poco tiempo, los nódulos linfáticos periféricos se ven invadidos por bubones secundarios, hasta que se rompen y las células pasan de nuevo al torrente circulatorio, pero ahora en un número mucho más elevado, lo que causa una septicemia generalizada.

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En este estado, se producen múltiples hemorragias que dan lugar a manchas negras sobre la piel, procesos de gangrena en los extremos distales de las extremidades, fuerte dolor en nódulos linfáticos, postración, shock y delirio. Si la peste no es tratada antes del estado septicémico, la muerte sobreviene al cabo de 3-5 días.

La peste neumónica es el tipo de infección se produce cuando las células de Y. pestis son inhaladas directamente, o bien llegan a los pulmones durante la peste bubónica. La infección suele transcurrir sin síntomas hasta los dos últimos días del proceso infectivo, en los cuales se emiten gran cantidad de esputos con sangre. En ausencia de tratamiento la muerte sobreviene en 2-3 días.

Únicamente en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural de la peste. El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura. La peste era, pues, una zoonosis, una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas –lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores–, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos.

Desde 1895 y hasta 1897, Yersin profundizó sus estudios sobre la peste bubónica. En 1895 regresó al Instituto Pasteur en París y con Émile Roux, Albert Calmette y Armand Borrel, preparó el primer suero antipeste.

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