LA GUARACHA II

Finalizó el artículo anterior señalando que el tema de la enajenación en La guaracha del Macho Camacho (en adelante La guaracha) se presenta de una manera muy compleja, los personajes son conducidos a un ambiente hostil, como consecuencia, cada uno de ellos renuncia a la búsqueda de su felicidad y se mantienen fuera de su propia realidad. La novela nos empuja por el sendero de la risa por donde se absorben situaciones políticas y sociales nada de graciosas. Como si se tratara de un problema cultural en el cual nos estamos dejando llevar por el microcosmos que nos muestra la isla del Caribe y que nos obliga a preguntarnos si es cierto que la vida es una cosa fenomenal.

Así pues, dos ideas claves se pueden inferir de lo que hemos visto. La primera, que el sentido de La poética de lo soez está indisolublemente ligado al tema Puerto Rico, país víctima del insularismo (1), y del colonialismo. La segunda, la más importante y obvia, La poética de lo soez  es ‘hija’ de Bajtín. La guaracha es literatura carnavalizada, es, qué duda cabe, una sátira  menipea, entendida como sátira menipea, un tipo de sátira, por lo general en prosa, que posee una longitud y estructura similar a una novela y se caracteriza por atacar actitudes mentales en vez de individuos específicos. Otras características de la sátira menipea es la combinación de numerosos blancos distintos, y de un movimiento rápido entre estilos y puntos de vista.

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Barroco y/o neobarroco, oralidad, intertextualidad, son particularmente los aspectos que nos han llevado a hacer un pormenorizado estudio de La guaracha.

Igualmente se procura atender otros espacios donde se presentan: el realismo, el espacio urbano, el narrador, los diálogos, los medios de comunicación, la marginalidad, lo soez, el humor, la música, el cine, lo colonial/neo colonial, la sexualidad / lo erótico, la literatura, la enajenación, el sincretismo, las influencias, en fin, buena parte de las discusiones que se mezclan barrocamente en la novela; también algunos datos sobre la vida y obra del escritor puertorriqueño, los antecedentes de la misma, algunas valoraciones críticas y unas conclusiones puntuales.

En ese orden de ideas hemos dividido este texto, a partir del presente introito, de la siguiente manera: Una primera parte que llamaremos capítulo I: Barroco y neobarroco; texto intertextual; dialogismo, polifonía y oralidad; carnaval y literatura; poética de lo soez. Capítulo II: La peculiaridad de un tejido discursivo: primera parte: sujetos, desdoblamientos y apariencias; segunda parte: simbolismos. El tejido textual hemos llamado la parte final de este capítulo en donde mostramos los diferentes usos que Sánchez le da al término guaracha y similares. Vienen luego las conclusiones, un apéndice donde incluimos en extenso glosario de la novela y la trascripción de un poema de García Lorca que se menciona en La guaracha y las referencias bibliográficas. Hemos trabajado alternativamente la edición de la Flor (Buenos Aires 1976) y la excelente edición preparada por A. Díaz Quiñones en Cátedra (Madrid, 2000).   

Resumiendo. El tema de la enajenación en La guaracha  se presenta de una manera muy compleja, no nos damos cuenta tan fácilmente que los personajes son conducidos a un ambiente hostil, como consecuencia, cada uno de ellos renuncia a la búsqueda de su felicidad y se mantienen fuera de su propia realidad. Con todo, la novela nos empuja por el sendero de la risa por donde se absorben situaciones políticas y sociales que no tienen nada de graciosas. Como si se tratara de un problema cultural en el cual nos estamos dejando llevar por el microcosmos que nos muestra la isla del Caribe y que nos obliga a preguntarnos si es cierto que la vida es una cosa fenomenal.

Así pues, dos ideas claves se pueden inferir de lo que hemos visto. La primera, que el sentido de La poética de lo soez está indisolublemente ligado al tema Puerto Rico, país víctima del insularismo[1], y del colonialismo. La segunda, la más importante y obvia, La poética de lo soez  es ‘hija’ de Bajtín. La guaracha es literatura carnavalizada, es, qué duda cabe, una sátira menipea.

Barroco y/o neobarroco, oralidad, intertextualidad, son particularmente los aspectos que nos han llevado a hacer un pormenorizado estudio de La guaracha. Igualmente, hemos atendido el realismo, el espacio urbano, el narrador, los diálogos, los medios de comunicación, la marginalidad, lo soez, el humor, la música, el cine, lo colonial/neocolonial, la sexualidad / lo erótico, la literatura, la enajenación, el sincretismo, las influencias, en fin, buena parte de las discusiones que se mezclan barrocamente en la novela, también algunos datos sobre la vida y obra del escritor puertorriqueño, los antecedentes de la misma, algunas valoraciones críticas y unas conclusiones puntuales.

En ese orden de ideas hemos dividido este texto, a partir del presente introito, de la siguiente manera: Una primera parte que llamaremos capítulo 1º: Barroco y neobarroco; texto intertextual; dialogismo, polifonía y oralidad; carnaval y literatura; poética de lo soez. Capítulo 2º: La peculiaridad de un tejido discursivo: primera parte: sujetos, desdoblamientos y apariencias; segunda parte: simbolismos. El tejido textual hemos llamado la parte final de este capítulo en donde mostramos los diferentes usos que Sánchez le da al término guaracha y similares. Vienen luego las conclusiones, un apéndice donde incluimos en extenso glosario de la novela y la trascripción de un poema de García Lorca que se menciona en La guaracha y las referencias bibliográficas. Hemos trabajado alternativamente la edición de la Flor (Buenos Aires 1976) y la excelente edición preparada por A. Díaz Quiñones en Cátedra (Madrid, 2000).